En este blog hay un poquito de cada uno, te podes encontrar con el dolor, con el odio, la paz, la amistad, el amor. Hay pensamiento de personas muy distintas pero iguales a la vez. Hay un poco del interior de nuestras Mentes Licuadas.

11 de noviembre de 2010

Jugar. Es una palabra que, generalmente, relacionamos con la infancia. Cuando era chico y El Tio Eduardo me llevaba a la plaza, me ponía frenético, enloquecía. Juro que esa sensación era comparable con la euforía que siente Jenny (mi chancha ♥) cuando le pongo el collar para sacarla a la calle.
Es algo tan lindo ver a los chicos jugando. Su única preocupación es que no los encuentren mientras juegan a las escondidas o llegar lo más alto que puedan en las hamacas.
Cuando empezamos a crecer, el jugar se convierte en algo prohibido porque hay que ser maduro y responsable. Dejamos las escondidas, las hamacas y los toboganes. Ni hablar de los peloteros, a menos que tengas un hijo o un primito que usas como excusa para meterte ahi y jugar.
Nos terminan corrompiendo. Las escondidas ya no son por diversión, son para escondernos de nuestras malas acciones. Los peloteros..... Ahora se le dice asi a los puterios. Jajajajajaja!!! Se van a la mierda!
Y, lo peor, es que en este momento recuerdo mi infancia. Recuerdo que fui un comodín, una fichita diminuta. Crecí, ya no soy chivo expiatorio de nadie. Ahora tengo voz y fuerza, eso es un problemita para las personas que les gusta joder a la gente porque, como ya me jodieron tanto de chico, estoy curado de espanto. Hoy, especificamente, voy a tener una charlita. Quien debería haber velado por mi mente fue quien me hizo ver lo que es el mundo, de la peor manera. No quiero lastimar a nadie, no es mi intención. Pero solo tengo en mente las palabras mas crueles que ser podrían decir, son las que me enseñaron en mi primera escuela. Me enseñaron a responder con frialdad y es algo por lo que día a día me esfuerzo para sacar de mi. Puedo controlarlo con la mayoría de la gente. Pero no puedo en este momento en el que se repite una situación que pense que ya no existía. Fueron dos palabras que lograron activar mi cerebro, mi memoría. Dos palabras que se clavaron en el acelerador y me hicieron ir a ciento veinte por un pasaje (literalmente).





PD: me parece que este texto iba mejor para Subjetividad Escrita... En fin, me desquite igual.

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